jueves, 25 de febrero de 2010

LUCIFER: ¿TENTADOR O BENEFACTOR? Origen, y Misión de la Tristeza y del Dolor




INSTRUCCIÓN XIV

LUCIFER: ¿TENTADOR O BENEFACTOR?

Origen, y Misión de la Tristeza y del Dolor

Si miramos en torno nuestro en este mundo vemos que no hay hecho más evidente que el expresado por el poeta hebreo: "El hombre es de pocos días y éstos llenos de infortunios", y naturalmente preguntamos ¿por qué es eso así?
El teólogo nos dice que Dios decretó que debíamos sufrir porque nuestros primeros padres pecaron, al ser tentados por el diablo, y entonces trata de justificar a Dios diciendo que "en la caída de Adán todos pecamos". Pero ¿por qué comer una manzana como causa debe merecer el castigo del parto doloroso como efecto? Esto ha sido siempre un jeroglífico insoluble para los comentadores de la Biblia. ¿Cómo puede un Dios tan sabio y bueno decretar tanta miseria sobre toda la raza humana por la aparentemente ligera falta de Adán? Esto es tan difícil de comprender que excusa a Roberto Ingersoll hasta cierto punto cuando dice. "Un Dios honrado es la obra más noble del hombre".
Esta anomalía aparente surge, por supuesto, de la falta de conocimientos ocultos y de la consiguiente interpretación materialista que se hace de esa fuente de ocultismo: la Biblia.
Para obtener una explicación cierta sobre el dolor y la tristeza, tomaremos primeramente las informaciones ocultistas tan sólo, y entonces veremos las luces que da la Biblia.
Recordaremos que cuatro grandes Épocas o edades han precedido a la actual Época Aria: la Polar, la Hiperbórea, la Lemúrica y la Atlante.

En la Época Polar el hombre tenía apenas un cuerpo denso, pobremente organizado; de ahí que estuviera inconsciente e inmóvil como los minerales, que ahora están constituidos así. En la Época Hiperbórea su cuerpo denso quedó envuelto en un cuerpo vital y el Espíritu flotaba fuera. Los efectos de tal naturaleza pueden verse en los vegetales, que están constituidos análogamente.

En ellos vemos repetición constante, formación de tallos y hojas en sucesión alternada, lo que seguiría produciéndose ad infinitum de no haber otra influencia. Pero como la planta no tiene cuerpo de deseos separado, el cuerpo de deseos de la Tierra, el Mundo del Deseo, endurece al vegetal y controla su intenso crecimiento hacia arriba en cierta medida. La fuerza creadora que no puede encontrar expresión haciendo crecer a una planta en particular, busca otra salida, forma la flor y se acumula por si misma en la simiente, y en esa forma se produce una nueva planta.

En la Época Hiperbórea en la que el hombre se encontraba en parecidas condiciones, su cuerpo vital lo hacía crecer hasta alcanzar un tamaño enorme. El Mundo del Deseo al obrar sobre él le hacía echar unas simientes semejantes a esporas que, o bien eran apropiadas por otros Egos humanos, o eran empleadas por los Espíritus de la Naturaleza para formar los cuerpos de los animales que comenzaban a emerger del Caos. (La oleada de vida superior es la que inicia primero un período y es la última que va al Caos:

las siguientes oleadas de vida ---animal, vegetal y mineral- emergen más tarde y se van más pronto).

De esa manera, en la Época Hiperbórea, cuando el hombre en su constitución era análogo a los vegetales su cuerpo vital formaba vértebra tras vértebra, y hubiera seguido así si no se le hubiera dado un cuerpo de deseos en la Época Lemúrica. Ese cuerpo comenzó a endurecer la estructura y a dominar la tendencia a crecer, siendo el resultado de esto el cráneo, la flor que se encuentra al final del tallo de la columna espinal que comenzó entonces a formarse.

Obstaculizada en sus esfuerzos para construir una forma más grande, se hizo necesario que la fuerza creadora del cuerpo vital buscara otra salida por la cual pudiera hacer seguir creciendo a otro ser humano. Entonces el hombre se volvió hermafrodita, capaz de generar un nuevo cuerpo de sí mismo.

En la planta no hay cuerpo de deseos separado, de ahí que no siente pasión; dirigiendo su órgano de generación, la flor, casta e inocentemente hacía el Sol, llena de belleza e inocencia .

En el hombre, el cuerpo de deseos individual debe necesariamente producir la pasión y el deseo salvo que esté subyugado por algún medio. Por lo tanto, el hombre figurativa y literalmente, es lo inverso de la casta planta, porque él es apasionado y dirige sus órganos creadores hacia la Tierra y se avergüenza de ellos. La planta absorbe el alimento por las raíces; el alimento del hombre entra en su cuerpo por la cabeza. El hombre inhala oxígeno vivificante y exhala el tóxico dióxido de carbono. Este lo absorbe la planta, la que extrae el veneno y devuelve el principio que ha de vital-izar al hombre.
Con objeto de controlar la pasión y evitar el abuso de la función creadora, se adoptaron diversas medidas por los Guías que tienen a su cargo la evolución.

Ésta criatura semianimal del medioevo lemúrico, aunque de horrendo aspecto, eran sin embargo un diamante en bruto, destinado a convertirse a su debido tiempo en el instrumento perfecto y hermoso templo de Espíritu interno. Con ese fin necesitaba un mecanismo coordinador, un cerebro y un sistema nervioso capaces de estar regidos por la "voluntad" que es la fuerza de que dispone el morador, el Ego.

Toda la fuerza creadora pudo emplearse para ser usada con ese objeto, pero como el uso continuado de una herramienta la desgasta e inutiliza, se debió inventar un medio para reemplazar los instrumentos inutilazados, cuando el Espíritu los abandonaba al morir, y con ese fin se dividió la fuerza creadora de cada ser. A una mitad de la misma se le permitió seguir fluyendo hacia arriba como antes, para que construyera el cerebro y la laringe mediante los cuales pudiera el espíritu gobernar su instrumento y expresarse a sí mismo por pensamientos y palabras. La otra mitad fue dirigida hacia abajo a través de los órganos de generación, para la reproducción.

Esta ordenación tiene un mérito más como medio de prevenir los abusos, pues hizo más difícil la generación. Antes de la separación de los sexos cada uno podía crear sin ayuda; después necesitaron buscar la cooperación de otra persona que poseyera la mitad de fuerza sexual aprovechable para la reproducción.

El que el adolescente cambie de voz al llegar a la pubertad muestra la relación que hay entre los órganos creadores y la laringe, Como que la mitad de la fuerza sexual es la que sustenta al cerebro. Quien malgasta fuerza sexualmente con exceso se idiotiza, en tanto que el pensador profundo, especialmente el espiritualista, siente poca o ninguna inclinación por el coito, pues emplea la mayor parte de su fuerza sexual en el cerebro.
Los Ángeles trabajaron solos con el hombre en la Época Hiperbórea, cuando éste sólo tenía un cuerpo vital y uno denso, pero en la Época Lemúrica, cuando se obtuvo el cuerpo de deseos, los Arcángeles entraron también en acción para ayudar al espíritu humano infante a controlar sus futuros vehículos. Y neutralizaron el cuerpo de deseos en tal forma que sólo era activo sexualmente en determinadas épocas del año. En la última parte de la Época Lemúrica y al principio de la Atlante, el sistema cerebroespinal había-se desarrollado ya suficientemente y se obtuvo el eslabón de la mente, y el Ego comenzó lentamente a entrar en sus cuerpos, convirtiéndose en un Espíritu interno a mediados de la Época Atlante, completamente consciente de su alrededor externo. Antes de que la entrada en los cuerpos fuera completa, especialmente en la última parte de la Época Lemúrica, la conciencia del hombre estaba dirigida hacia adentro, y era más consciente de los mundos espirituales. Así que el nacimiento y la muerte no existían para él, como tampoco lo es para la planta la caída de una hoja seca. Su conciencia permanecía continuamente en los mundos internos, tuviera o no un cuerpo, pues estaba inconsciente de éste, si bien lo empleaba muy bien, en la misma forma en que nosotros empleamos
ahora nuestro estómago o pulmones inconscientemente.

En épocas indicadas del año los Arcángeles suprimían su influencia restrictiva sobre los cuerpos de deseos y los Ángeles reunían a la humanidad en grandes templos donde se realizaba el acto generador, en momentos en que las constelaciones eran propicias. En nuestros días, los viajes de la luna de miel son recuerdos atávicos de esas migraciones con objetos generadores, y muestran una relación con los cuerpos celestes por el hecho de llamarse luna de miel.

Una vez realizada la propagación, el cuerpo de deseos quedaba nuevamente neutralizado, y por consiguiente el parto no producía ningún dolor, como sucede actualmente con los animales que se encuentran en condiciones análogas.
Este era un estado sin cuidado, pues el hombre extremadamente limitado en su conciencia, era guiado por agentes externos independientes de su voluntad. Si esas condiciones hubieran subsistido, el hombre habría seguido siendo un autómata guiado por los dioses. Nunca hubiera podido convertirse en una Inteligencia Creadora consciente, que es su destino, hasta que arrojara todos los yugos y trabajara por sí mismo para salvarse.
Por consiguiente se enviaron Guías provenientes de una evolución más avanzada para dirigir al hombre y despertarlo al conocimiento del mundo material externo, y por supuesto, fueron necesarias ciertas medidas violentas durante edades enteras. A los muchachos se les enseñó a desarrollar la Voluntad que es la contraparte espiritual de su fuerza creadora positiva. Se les hacía llevar inmensas cargas y fortalecer sus brazos por la voluntad. Se los obligaba a luchas brutales; se quemaban y atenaceaban sus cuerpos, o se los empalaba, etc., con objeto de despertar al Ego a la conciencia del mundo externo.

A las muchachas se las llevaba a inmensas selvas vírgenes, de vegetación lujuriante y gigantesca, que brotaba del suelo húmedo y ardiente. Se las exponía a la fuerza de las horrendas tempestades e inundaciones de la Lemuria y se les hacía contemplar las erupciones volcánicas, cosa que les producían imágenes ante su visión interna. De parecida manera observaban las luchas de los muchachos con objeto de desarrollar su Imaginación.

La imaginación es el polo espiritual de la fuerza negativa, que refleja las escenas del mundo externo como imágenes ensoñativas ante la visión o conciencia interna, y de esta manera las mujeres fueron las primeras que se dieron cuenta de la existencia del Mundo Físico y del cuerpo denso, y entonces comenzaron a predicar el evangelio del cuerpo a los hombres, a quienes hablaron de esa su obscura percepción de la existencia física.

Algunos de entre nosotros están ya sintiendo el alma y tratando de predicar el evangelio del mundo espiritual en el que el Espíritu, vive, y se encuentran, con incredulidades y ridículos semejantes a aquellos con los que se encontraron las mujeres lemures cuando trataban de convencer a sus coterraneós de que tenían un cuerpo denso.
Entre las observaciones que hicieron esas videntes estaba el hecho de que a veces el hombre perdía su cuerpo, desintegrándose éste. Los seguían viendo como antes en el mundo espiritual, pero habían dejado la existencia material, y esto las confundía. No podían obtener información alguna sobre el asunto de los Ángeles, pues si bien éstos obraban sobre el cuerpo denso no lo hacían directamente sino que empleaban el cuerpo vital como transmisor y no podían hacerse comprender de un ser que razonaba cerebral-mente. Los Ángeles obtienen su conocimiento sin razonar, porque irradian todo su amor en su obra y la sabiduría cósmica fluye en ellos como recompensa. El hombre también crea por amor, pero es egoísta; ama porque desea la cooperación en la generación, porque sólo exterioriza la mitad de su fuerza creadora, conservando la otra mitad egoísta-mente para sustentar su propio órgano mental, el cerebro, y también usa esa mitad con egoísmo para pensar porque desea conocimientos. De ahí que tenga que trabajar y razonar para obtener la sabiduría, pero a su debido tiempo llegará a un estado muy superior al del Ángel o del Arcángel. Entonces habrá pasado más allá de la necesidad de los órganos creadores inferiores; creará por medio de la laringe, pudiendo "hacer su verbo carne".

En aquel estado la mujer no podía razonar tampoco, porque la mente fue dada por los Poderes de las Tinieblas y era obscura, y antes de que pudiera emplearse para correlacionar los hechos era necesario que se iluminara. Únicamente después que se hubo hecho esto pudo el hombre arrojar "la Luz de la razón" sobre sus problemas.
Aquí oímos hablar por primera vez de "Lucifer", el "dador de Luz", quien habla a la mujer y la ayuda a resolver el enigma mostrándose cómo con la ayuda del hombre podía ella ejecutar la función creadora independientemente de los Ángeles, pudiendo suministrar así cuerpos a los que los hubieran perdido, evadiéndose también de la muerte.
Y él pregunta si Dios les había prohibido comer de los árboles, y le contestan que se les había prohibido comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, bajo pena de muerte.
Que el árbol del conocimiento es una expresión simbólica de la función generadora se hace evidente si recordamos cuán limitada era la conciencia del hombre en ese entonces.
No sabía o no conocía nada fuera de sí mismo, sus ojos no habían sido aun abiertas, su conciencia era interna, como la que tenemos en el sueño con ensueños, salvo que no era confusa, pero estaba tan ajeno e inseguro respecto a los seres y cosas del mundo exterior como lo estamos ahora nosotros respecto al mundo espiritual, excepto cuando era llevado a los templos y puesto en íntimo contacto sexual con otro; entonces, durante un instante, el Espíritu atravesaba el velo de la carne. El hombre y la mujer se conocieron uno a otro en la carne, y para el iniciado la Biblia ilumina admirablemente esos hechos, empleando las mismas expresiones en muchos lugares. "Adán conoció a su esposa", y en la pregunta de María: "¿Cómo concebiré si no he conocido a hombre alguno?" Los dolores del parto son también mucho más lógicos como penalidad por la violación en
cosa del comercio carnal que como castigo por haber comido una manzana.
La serpiente dijo: "Vosotros no moriréis en verdad, porque Dios sabe que el día en que comáis de él (el árbol) vuestros ojos se abrirán y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal. Este último era entonces desconocido para el hombre.
Obrando según ese consejo, la mujer obtuvo la cooperación del hombre y mediante el poder de la voluntad libertaron sus cuerpos de deseos. Esa facultad fue entonces mucho mayor que ahora, porque es ley que toda nueva facultad se adquiera siempre a costa del debilitamiento de otro poder anterior, como cuando se obtuvo la facultad de pensar comprada al precio de la mitad de la fuerza creadora. Entonces el poder de la voluntad humana era tal que el miedo de Dios de "que el hombre comiera también del árbol de la vida y se hiciera inmortal" estaba ampliamente justificado, pues se habría así asegurado la posesión del secreto de renovar el cuerpo vital así como el denso, y hubiera podido crear un cuerpo y vitalizarlo para siempre. Entonces no hubiera habido en verdad evolución alguna, porque el hombre no sabía entonces, como no lo sabe tampoco ahora, construir un cuerpo perfecto, y esto hubiera sido la mayor de las calamidades posible. La
muerte no es una desgracia, sino un amigo que viene a nosotros naturalmente, porque ya hemos aprovechado que nos liberta de un medio ambiente , y de un cuerpo que nos encadena, para que podamos obtener una oportunidad nueva en un cuerpo nuevo y mejor, para aprender lecciones nuevas también.

El uso ilimitado de la función sexual tuvo por resultado hacer al hombre más y más consciente de su cuerpo, "sus ojos se abrieron", y su atención fue enfocándose más y más sobre el Mundo Físico, hasta que por grados llegó a olvidar los mundos superiores, y muchos han llegado hasta a no creer que hay un espíritu inmortal en el hombre. Para ellos, la muerte es por supuesto, una desgracia terrible, una horrenda calamidad, a pesar de todas las afirmaciones, porque creen en la aniquilación. Así que aunque la palabra de Lucifer era verdad, y se podían crear nuevos cuerpos, la palabra del Ángel era más verdadera todavía, porque en realidad no hubo muerte hasta que el hombre perdió la conciencia de los mundos espirituales.

En cuanto a la maldición: "Con dolores parirás a tus hijos", no es una maldición absolutamente, sino la simple indicación de los efectos que resultarían inevitablemente del abuso ignorante de la función creadora.
Mientras ésta se efectuó bajo la sabia dirección de los Ángeles, en ciertas épocas del año, cuando las fuerzas cósmicas provenientes de los planetas eran propicias, el parto se realizaba sin dolor, pero el hombre ignoraba esos factores, y de ahí que de la transgresión resultara el sufrimiento.
De esta forma se obtuvo el cerebro y el órgano vocal a costa de la mitad de la fuerza creadora; el habernos libertado de la dirección de los Ángeles, el poder de iniciar la acción para elegir el bien o el mal y la conciencia del mundo material, son nuestros a costa de la tristeza, del dolor y de la muerte.

Pero todas las cosas trabajan para el bien en el reino de Dios, el mundo. Aun lo que es malo se trasmuta mediante la sutilísima alquimia espiritual en sucesivos escalones de un bien superior, el que no habría podido realizarse sin aquél. Habiendo sido desterrado del jardín del Edén, la Región Etérica, aprendiendo a conocer el mundo material, a consecuencia de los repetidos abusos sexuales que fijaron su atención aquí, aumentó el uso del cuerpo de deseos, el que endureció al cuerpo denso y éste comenzó a necesitar alimento y bebida. De esta manera el ingenio del hombre quedó limitado en parte para la creación del cuerpo y su sustentación. El hambre y el frío fueron los látigos del mal, que despertaron el ingenio humano, obligándolo a pensar y a trabajar para proveer a sus necesidades. Y en esa forma va aprendiendo gradualmente la sabiduría; tiene que
proveer para esas contingencias antes de que lleguen, porque el hambre y el fría le han enseñado a velar por si mismo, y de esta manera la sabiduría es sufrimiento cristalizado.
Cuando consideramos serena-mente nuestras tristezas pasadas y extraemos de ellas las lecciones que contienen, se tornan para nosotros en minas de sabiduría y en indicadoras de futuras alegrías, porque de ellas aprendemos a dirigir nuestras vidas con rectitud, y a dejar de pecar, porque la ignorancia es pecado y el conocimiento aplicado es la salvación, la única salvación. Esto parecerá ser una afirmación gratuita, pero si tratamos de probarla por medio de la meditación encontraremos que es absolutamente cierta y tan demostrable como que dos y dos son cuatro.

En cuanto a la pregunta: ¿quiénes son esos Luciferes? (porque aunque la Biblia sólo parece hablar de una persona, eso es un error, lo mismo que cuando habla de Dios en singular en el primer capítulo del Génesis), son una clase de seres que alcanzaron un estado evolutivo, muy superior al de nuestra Humanidad, en el Período Lunar, pero que no llegaron al desarrollo obtenido por los Ángeles . Son semi-dioses, y no pueden tomar un cuerpo denso como el hombre. Pero tampoco puede adquirir experiencias en la forma en que lo hacen los Ángeles. Necesitaban un cerebro y una médula espinal, así que cuando el hombre hubo construido ese instrumento, lo urgieron a que hiciera uso de él para aprovecharse ellos mismos.

En ese tiempo la naciente conciencia del hombre estaba dirigida hacia adentro, y veía sus órganos internos, construyéndolos con la misma fuerza que ahora dirige al exterior para hacer casas, buques, etc., y los músculos externos de su cuerpo, así que la mujer que era la que se había desarrollado más en esa dirección por tener su imaginación ya ejercitada, vio la inteligencia encarnada en su serpentina médula espinal, y en un estado posterior, cuando el hombre recordó esa experiencia, le pareció que lo más semejante a lo que quería indicar era una serpiente.

Se ve esta idea en toda la Biblia. En Isaías 14 se le llama Lucifer (la estrella del día), rey de Babel-On (puerta del Sol), ciudad situada sobre siete colinas, que dominaba todo el mundo. Allí la humanidad cesó de obrar al unísono y se separó en varias naciones guerreras. Fue la simiente de todos los males imaginables y se le llama "ramera" en la Revelación, donde se describe su caída.

Como suprema antítesis oímos hablar de otra "Luz del Mundo", una "brillante estrella matutina", la verdadera Luz (Lucifer) que se levantará después de la caída de Babilonia y reinará para siempre en la ciudad de paz: Jer-u-sa-lén, que es llamada la "novia". Viene del cielo y tiene doce puertas, que nunca se cierran, aunque el inestimable árbol de la vida esté dentro. No hay iluminación externa alguna. La luz está dentro y no hay noche.
Ciertamente es una ciudad maravillosa, y la mayor antítesis imaginable de la otra. ¿Qué significa eso?, ya que toda interpretación literal está fuera de discusión en ambos casos.
Admitiendo que la ciudad de Babilonia haya existido, no era literalmente como se describe, y la futura "Nueva Jerusalén" es contraria a todas las leyes de la Naturaleza tal como las conocemos. Esas dos ciudades tiene que ser, pues, simbólicas.

Con objeto de descubrir su significado consideremos que esas ciudades están situadas sobre siete colinas o montañas, posición que ofrece ventajas especiales para la observación. Moisés fue ,"a la montaña" y "vio" y "oyó", así como en el 'monte" de la transfiguración. Daniel compara a Babilonia con la cabeza de la imagen que Nabucodonosor vio en un sueño, y en la cabeza humana hay siete puntos de observación: dos ojos, dos oídos, dos fosas nasales y una boca. Sobre éstos está el cerebro, en el que el "dador de Luz" la razón dirige el pequeño mundo, el microcosmos,
así como el Gran Dador de Luz, Dios, dirige al macrocosmos.

La razón es producto del egoísmo, pues está generada por la mente proporcionada por los "Poderes de las Tinieblas", en un cerebro formado egoísta-mente por la mitad de la fuerza sexual y estimulada por los egoístas Luciferes siendo, por consiguiente, "la simiente de la serpiente', y aunque sea trasmutable en sabiduría mediante el dolor y la tristeza, debe dar lugar a algo superior: la intuición, que significa "enseñanza o conocimiento interno". Esta es una facultad espiritual, presente en todos los Espíritus, encuéntrense funcionando en un cuerpo masculino o femenino, pero se manifiesta mucho mejor en un organismo femenino, porque en él la contraparte del Espíritu de Vida - El cuerpo vital- es masculino, positivo, y la intuición, la facultad del Espíritu de Vida, puede por consiguiente, llamarse apropiadamente "la simiente de la mujer", de donde surgen todas las tendencias altruístas mediante las cuales todas las naciones van agrupándose lenta, pero seguramente, formando una Fraternidad Universal de amor, sin tener en cuenta la raza, el sexo o el color.

Este cerebro nuestro, sin embargo, no es en conjunto homogéneo, sino que está dividido en dos mitades, y los fisiólogos saben muy bien que usamos principalmente uno de esos hemisferios cerebrales: el izquierdo. El hemisferio derecho del cerebro está activo en parte. El corazón está también en el lado izquierdo del cuerpo, pero está comenzando a dirigirse hacia el "lado derecho". El cerebro "derecho" está también haciéndose más y más activo, y a consecuencia todo el carácter del hombre aparece distinto. El lado izquierdo está bajo el dominio de los Luciferes y produce egoísmo, pero el Ego adquirirá más y más dominio conforme el lado derecho del cerebro vaya adquiriendo el poder de actuar sobre el cuerpo como juicio justo o recto.

El que se está produciendo un cambio en el corazón, que lo convierte en una anomalía, en un enigma, no tiene nada nuevo para los fisiólogos. Tenemos dos clases de músculos: una clase de ellos está bajo el dominio de la voluntad, por ejemplo, los músculos del brazo y de la mano; éstos son estriados a lo largo y a lo ancho. Los músculos involuntarios, que tienen a su cargo las funciones que no están bajo el dominio de la voluntad, que no pueden moverse a impulsos del deseo, sólo están estriados a lo largo.
El corazón es la única excepción. No está bajo el dominio de la voluntad ni del deseo, y sin embargo está comenzando a mostrar fibras transversales como los músculos voluntarios.

A su debido tiempo esas estrías latitudinales se desarrollarán plenamente y el corazón quedará bajo nuestro control. Cuando llegue ese momento podremos dirigir la sangre hacia donde queramos enviarla. Entonces podremos negarnos a dejar ir la sangre al hemisferio izquierdo del cerebro, y Babilonia, la ciudad de Lucifer, caerá.
Cuando la sangre vaya afluyendo al cerebro derecho iremos edificando la Nueva Jerusalén, y ya nos estamos preparando para ese momento al construir las estabas latitudinales del corazón mediante ideas altruístas o, como en el caso de los discípulos, enviando las corrientes sexuales a través del sendero derecho del corazón.
Recordaremos que los Querubines fueron los que despertaron el Espíritu de Vida, el asiento o fuente del amor divino cuya sombra es el cuerpo vital, el medio de la propagación, y cuando el hombre quedó desterrado de la Región Etérica, el jardín del Edén, con sus cuatro corrientes etéricas, debido al mal uso de la fuerza sexual se presentaron los Querubines ante él con una espada de fuego. El debido uso de la fuerza sexual construye un órgano que dará al hombre la clave de los mundos internos y le ayudará a crear por medio del pensamiento. Entonces cesarán el dolor y la tristeza, y habremos entrado en el sendero que conduce a la ciudad de la paz: Jer-u-salén.
Lemuria pereció por el fuego y terribles cataclismos volcánicos, surgiendo en su lugar la Atlántida. En su momento ésta quedó sepultada bajo las aguas dando lugar a Ariana, la Tierra que vemos en nuestra actual Época Aria, pero que pronto pasará. Las salamandras están empezando a avivar los fuegos de la fragua, para hacer "un nuevo cielo y una nueva tierra", que la Escuela Ocultista Occidental llama la "Nueva Galilea".
En las primeras dos Épocas el hombre desarrolló un cuerpo y lo vitalizó; en la Época Lemúrica desarrolló el deseo; en la Época Atlante produjo la astucia; y el fruto de la Época Aria es la razón.

En la Nueva Galilea la humanidad tendrá un cuerpo mucho más fino y etérico que ahora, la Tierra será transparente también y como resultado esos cuerpos serán más permeables a los impactos espirituales de la Intuición. Esos cuerpos tampoco se cansarán y por eso no habrá noche alguna, y los doce nervios craneanos, que son las puertas del asiento de la conciencia, entonces como ahora, nunca estarán cerrados.
Además, la Nueva Galilea estará formada por éter luminoso y trasmitirá la luz solar. Esa tierra será una tierra de paz (Jer-u-salén), porque la Fraternidad Universal unirá a todos los seres de toda la Tierra en el Amor. No podrá existir la muerte, porque el árbol de vida, la facultad de generar fuerza vital se habrá hecho posible por medio del órgano etérico de la cabeza ya mencionado, que se desarrollará en todos aquéllos que van siendo elegidos como progenitores de la humanidad de la Época venidera.


Esa raza se llama la "Raza de Cristo", pero entiéndase que no es debido a un Cristo exterior, sino porque habrán desarrollado el principio Cristo dentro, porque actuarán siguiendo los dictados del Espíritu mediante la Intuición, y todo cuanto hagan lo harán por Amor. Únicamente mediante ese perfeccionamiento individual puede efectuarse la salvación de la Raza, porque, según dijo Angelus Silesius,
Aunque Cristo renazca mil veces en Belén,
Si en ti mismo no nace tu alma sigue extraviada;
Ni importa que en el Gólgota contemples levantada
La Cruz, si no es un Gólgota tu corazón también.

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del libro "Cristianismo Rosacruz", de Max Heindel

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