jueves, 25 de febrero de 2010

VIDA Y ACTIVIDAD EN EL CIELO

INSTRUCCIÓN VI

VIDA Y ACTIVIDAD EN EL CIELO


En nuestra última Instrucción vimos cómo la Ley de Consecuencia trata impersonalmente
nuestros hábitos y obras malos, trabajando para el bien de las vidas futuras y, para
ilustrar su operación, señalamos casos tales como el del asesino, el del suicida, el del
borracho y el del avaro. Esos casos son extremos, sin embargo, y existen muchas
personas que han vivido una buena vida de moralidad, teñida más bien por pequeños
egoísmos, que es el pecado de nuestra época, que por pronunciada maldad efectiva, y
para ellas la estadía en las regiones purgatoriales del Mundo del Deseo, es, por
supuesto, más corta y el sufrimiento correspondiente menos intenso. A su debido tiempo
todos pasan a las regiones superiores del Mundo del Deseo, donde está situado el Primer
Cielo.

Esta es la "tierra del veraneo", el summerland, de los espiritistas. Las imaginaciones y
pensamiento de las personas, generados durante la vida, son los que crean las formas
que actualmente ven en su imaginación. Una característica de los mundos internos en
que la materia de ellos se modela fácilmente bajo el impulso del pensamiento de la
voluntad, y todas esas formas fantásticas creadas por la gente se mueven animadas por
elementales y duran tanto tiempo como el pensamiento o deseo que las formó. En
Navidad, por ejemplo, Santa Claus (1) vive y se mueve allí en realidad.
(1) Santa Claus es más o menos en Norteamérica lo que para los países latinos son los
Reyes Magos. Muchos empleados de los diversos bazares y jugueterías de los Estados
Unidos se disfrazan de santa Claus, viejo respetable, de barbas blancas, bien abrigado
de pieles, que recoge las cartas de los niños en las que piden juguetes, etc. En el caso a
que el autor se refiere los habitantes de los países latinos crean en ese mundo diversas
imágenes de los Reyes Magos, los que viven en un tiempo proporcional al vigor del
pensamiento que les dio origen. (N del T.)
Hay toda suerte de variedades del mismo y gozan de vigorosa salud durante un mes o
más, hasta que los deseos de los niños que los crearon cesan de fluir en esa dirección y
entonces se disuelven para surgir de nuevo al año siguiente. La Nueva Jerusalém con
sus calles de perla y mares de cristal y todas las demás imaginaciones piadosas y
morales de la gente de iglesia; también se encuentran allí. El Purgatorio tiene también
una forma de pensamiento maligna, con sus hornos y calderas, creado por los
pensamientos de los hombres que creen en él, pero en la parte superior del Mundo del
Deseo encontramos únicamente lo que es bueno y deseable de las aspiraciones
humanas. Allí tiene el estudiante toda clase de bibliotecas y puede proseguir sus estudios
de una manera mucho más efectiva que cuando estaba confinado en su cuerpo denso. Si
desea un libro pronto lo tiene ante sí. El artista por medio de su imaginación da forma
perfecta a sus modelos, pinta con colores vivientes, luminosos, en vez de pintar con las
inexpresivas e inertes pinturas de la Tierra que son su desesperación, porque aquí, en la
vida terrestre, es imposible para él reproducir los tintes que ve con su visión interna; pero
el Mundo del Deseo, es el mundo del color por excelencia y por lo tanto obtiene los
deseos de su corazón en el Primer Cielo y recibe inspiración y poder para continuar su
labor en futuras vidas.

El escultor encuentra análogamente en esta parte de su vida postmortem un estado de
alegría y perfeccionamiento; con facilidad maravillosa da forma a los plásticos materiales
de este mundo convirtiéndolos en estatuas con las que soñó en su vida terrestre.

El
músico también se beneficia, pero no está todavía en el verdadero mundo del sonido. Ese
océano de armonía en el que se escucha "la música de las esferas" está en la parte de la
Región del Pensamiento Concreto que, en la religión Cristiana Esotérica, llamamos el
Segundo Cielo; y así el músico oye solamente el eco de las armonías celestiales; pero,
sin embargo, son muchísimo más dulces que las que pudo oír en la Tierra y su alma se
baña en su exquisita armonía, anticipo de las cosas mejores que vendrán más tarde.
Aquí encontramos también a todos los niños pequeños que van directamente a este
lugar, después de morir, y si sus amigos pudieran verlos, no estarían desconsolados,
porque para aquéllos es una vida envidiable. Casi siempre se encuentran con algún
miembro de su familia que ha muerto con anterioridad o con algún amigo, los que cuidan
de esos niños. Hay también personas que juntan un gran tesoro para ellas mismas
empleando buena parte de su tiempo en inventar juegos y juguetes para los pequeños, y
de esa suerte la vida en el Primer Cielo se desliza hermosísimamente para los niños, no
descuidándose en manera alguna su instrucción. Se les agrupa en clases, no solamente
de acuerdo con sus edades y capacidades, sino de acuerdo con su temperamento, y se
les instruye especialmente sobre los efectos que producen los deseos y las emociones
cosa que puede hacerse fácilmente en un mundo en el que esos efectos pueden
demostrarse objetivamente. De esta manera se les enseña por medio de lecciones
objetivas el beneficio de cultivar deseos buenos y altruistas, y muchas de las almas que
llevan una vida de estricta moralidad lo deben a eso, por haber muerto en la infancia y
haber pasado de quince a veinte años en el Primer Cielo antes de renacer nuevamente.

Se pregunta a menudo por qué mueren los niños. Hay muchas causas, una de ellas es
por haber muerto en algún terrible accidente, en un incendio o en el campo de batalla, en
una vida anterior, pues en tales circunstancias el Ego no puede concentrarse
convenientemente sobre la visión panorámica de su pasada vida. Está también el caso de
que las lamentaciones y sollozos de la familia le hayan impedido esa concentración. El
resultado de todo ello es una impresión muy débil de las experiencias de la vida en el
cuerpo de deseos, con un Purgatorio y un Primer Cielo insípidos.
En tales casos el Ego no recoge lo que ha sembrado, de manera que podría cometer los
mismos pecados o locuras en otra vida subsiguiente. Para evitarlo el nuevo cuerpo de
deseos que forma el Ego antes de nacer debe llevar bien impresa la lección requerida. El
Ego está siempre inconsciente de que está dirigiéndose a renacer, cegado por la materia
que se va agrupando en torno suyo, así como nosotros estamos cegados cuando
entramos en una casa obscura en un día lleno de sol. Únicamente después del
nacimiento vuelve la percepción interna en cierto grado. Entonces, cuando pasa por la
muerte y va al Primer Cielo, se le enseñan objetivamente de diferentes maneras las
lecciones que debió haber aprendido en su pasaje anterior de la vida precedente. Cuando
se ha aprendido la lección y se ha impreso sobre el aun no nacido cuerpo de deseos, el
Ego renace en la Tierra y el proceso continúa en la forma ordinaria.
Los niños que mueren antes de los siete años han nacido solamente en lo que atañe a
sus cuerpos denso y vital y no son responsables ante la Ley de Consecuencia. Aun hasta
los doce o catorce años el cuerpo de deseos está en proceso de gestación, como se
explicará más ampliamente en la próxima Instrucción, y como aun no ha nacido no puede
morir, siendo los cuerpos denso y vital los únicos que se disgregan cuando el niño muere.

Este retiene su cuerpo de deseos y su mente hasta el próximo nacimiento. Por lo tanto no
transita todo el sendero que atraviesa generalmente el Ego en un cielo de vida, sino que
únicamente asciende al Primer Cielo para aprender la lección requerida y después de un
intervalo de uno a veinte años renace a menudo en la misma familia.
Es un error creer que el cielo es un lugar de desmedida felicidad para todos. Nadie puede
recoger más felicidad que la que sembró en la Tierra. La medida de nuestra felicidad allí
serán las buenas obras que realizamos en nuestra vida terrestre. El panorama de la vida
impreso en nuestros cuerpos de deseos después de la muerte forma las bases de
nuestro goce en el cielo, así como fue la causa de nuestros sufrimientos en el Purgatorio.
Recordaremos que conforme al panorama de la vida pasada se desarrollaba en el
Purgatorio, únicamente las escenas en las que habíamos injuriado o herido a alguien son
las que producían sufrimientos. En el Primer Cielo únicamente los buenos deseos y los
actos desinteresados son los que producen sentimientos de felicidad. Cuando
contemplamos alguna escena en la que ayudamos a alguien consolando sus tristezas y
aliviándole sus sufrimientos, no solamente sentimos la más intensa satisfacción personal
sino que además sentimos todo lo que sintió el favorecido como alivio corporal y la
corriente mental de gratitud que sintió por su auxiliador. No importa que aquél conociera o
no al que ayudó; el sentimiento que emitió cuando lo ayudamos se realizará allí,
independientemente de toda otra circunstancia. Por otro lado, si hemos quedado
agradecidos a nuestros benefactores sentiremos el mismo sentimiento de alivio de toda
incomodidad y nueva gratitud por el que nos ayudó. Como que todos estos sentimientos y
deseos se disuelven en el Ego por las fuerzas espirituales alquímicas generadas cuando
se están realizando allí, y como que sufren además una transmutación convirtiéndose en
facultades empleables en las futuras encarnaciones, se ve fácilmente cuán importante es
para nuestro propio crecimiento anímico el que sintamos y expresemos nuestra gratitud
por los favores que se nos hagan, porque así echaremos las bases de nuevos favores
ésta y otras vidas futuras a la vez. Se dice que el Señor ama al que se complace en dar; y
es igualmente cierto que la "Ley" (de Consecuencia) ama al corazón agradecido.
Cuando se considera el "dar" debemos prevenirnos contra la falaz idea de que
únicamente el hombre adinerado puede dar. Las donaciones hechas sin discernimiento
son una maldición tanto para el dador como para el que las recibe. únicamente cuando el
dador da también su mente y su corazón puede ser el oro de algún valor. Porque, ¿qué
es el oro sin cariño si se compara con la simpatía? Expresiones de fe y palabras de
aliento pueden comunicar valor al hombre para ir y vencer, excitando su ambición
podemos ayudarlo a ayudarse a sí mismo mientras que una ayuda financiera lo haría
dependiente de nosotros. Cuando demos, démosnos nosotros mismos primeramente.
La ética del dar, con el efecto sobre el dador en forma de lección espiritual, está
hermosísimamente descrita en The Vision of Sir Launfal (La Visión de Sir Launfal) de
Lowell. El joven y ambicioso caballero, Sir Launfal, cubierto por su brillante armadura y
regiamente vestido, sale de su castillo para ir en busca del Santo Grial. En su coraza
brilla la cruz, el símbolo de la benevolencia y ternura de Nuestro Salvador, el humilde y
amante, pero el corazón del caballero está lleno de orgullo y desdén altivo para el pobre y
el necesitado. Encuentra a un leproso pidiendo limosna y con gesto desdeñoso arrójale
una moneda de oro, como si arrojara un hueso a un perro hambriento, pero:

The leper raísed not the gold from the dust (1)
"Better to me the poor man's crust,
Better the blessing of the poor,
Though I turn empty from his door;
That is no true alins which the hand can hold;
He gives only the worthless gold
Who gives from a sense of duty
But he who gives from a slender mite,

(1) El leproso no alzó el oro del polvo (y dijo): "Mejor para mí es la corteza del pan del pobre; mejor la
bendición de éste si tengo que volver con las manos vacías. No son verdaderas limosnas las que sólo
pueden tomarse con la mano. Es inútil el oro de aquél que da sólo porque le parece un deber hacerlo. Pero
aquél que da para quien no está al alcance de su vista (ese hilo de Belleza, sostenedor Universal, que todo
lo penetra y lo une) la mano no puede abarcar toda su limosna; el corazón ansioso extiende sus
brazos; porque un díos acompaña y provee al alma que antes estaba pereciendo en la obscuridad".

And gives to that which is out of sight.-
That thread of all-sustaining Beauty
Which runs through all and doth all unite,-
The hand cannot clasp the whole of his aims,
The heart outstretches its eager palms,
For a god goes with it and makes it store
To the soul that was starving in darkness before".
A su regreso Sir Launfal encuentra a otro en posesión de su castillo, quien le impide
entrar.
An old bent man, worn out and frail (2),
He came back from seeking the Holy Grail;
Little he recked of his earldom´s loss,
No more on his surcoat was blazoned the cross,
But dep in his heart the sign he wore,
The badge of the suffering the poor.
De nuevo encuentra al leproso pidiendo limosna. Esta vez el caballero contesta
diferentemente.
And Sir Launfal sád: "I behold in thee (3)
An image of Him who died on the tree;
Thou also hast had thy crown of thorns,
Thou also hast had the worlds buffets and scorns,
And to thy life were not denied
The wounds in the hands and feet and side;
Mild Mary's Son, acknowledge me;
Behold, through him I give to Thee!"
Echa una mirada al leproso y lo recuerda, reconociéndolo, y
The heart within him was ashes and dust (4)
He parted in twain his single crust,

(2) Ya viejo y doblegado, gastado y débil volvió de su busca del Santo "Grial; poco caso le hacía a la
pérdida de su señorío; ya no lucia en su capa 1a cruz, pero en lo profundo de su corazón llevaba el signo,
la divisa del pobre y del que sufre.
(3) Y sir Launfal dijo: "veo en tí la imagen de Aquél que murió en el madero.
Tú también has tenido tu corona de espinas; tú también has sufrido los escarnios y desprecios del mundo.

Y a tu vida no faltaron las heridas en las manos, en los pies, en el costado. !Hijo de la clemente María
reconóceme: mira. Por Él te doy a ti"
(4) Su corazon se volvió ceniza y polvo; partió en dos su última corteza
He broke the ice on the streamlet's brink,
And gave the leper to eat and drink.
Y se produce una transformación:
The leper no longer crouched by his side, (5)
But stood before him glorified,
.................................................................
And the Voice that was softer than silence sad,
"Lo, it is, I, be not afraid!
In many lands without avail,
Thou has spent thy life for the Holy Grail;
Behold, it is here, - This cup which thou
Did'st fill at the streamlet for me but now;
This crust is my body broken for thee,
This water the blood I shed on the tree;
The Holy Supper is kept, indeed,
In what so we share with another's need;
Not what we give, but what we share --
For the gift without the giver is bare;
Who gives himself with his alms feeds three --
Himself, his hungering neighbor, and me."

Hay dos clases de existencia "post-mortem" especialmente vacía y monótona: la del
materialista y la del hombre que se absorbió tanto en sus negocios mundanos que no
tuvo nunca el menor pensamiento sobre los mundos espirituales. La razón no hay que irla
a buscar muy lejos. Habrán vivido si se quiere una vida buena y moral, sin haberse
dejado arrastrar por ningún vicio de los que tienen que purificarse en las regiones
inferiores, purgatoriales,
de pan, rompió el hielo en la orilla del arroyuelo y dio de comer y de beber al leproso.
5) El leproso no estaba ya acurrucado a su lado. Glorioso estaba ante él...
Y la Voz aún más dulce que el silencio dijo: "¡Mira, soy yo, no temas; en muchas tierras gastaste tu vida sin
provecho buscando al Santo Grial. ¡Mira, aquí está! Esa taza que acabas de llenar en el arroyo para mí;
esa corteza es mi cuerpo partido para tí, esta agua la sangre que por tí derramé sobre el madero. La
Sagrada Comunión se efectúa ciertamente en cualquier cosa cuando participamos, pues la dádiva sin el
dador es estéril; él que da su propio ser, alimenta a tres con sus limosnas: a sí mismo, a su prójimo
hambriento y a mí.
del Mundo del Deseo, pero tampoco han hecho bienes tales que fructifiquen como
sentimientos de felicidad en el Primer Cielo. El haber dado grandes sumas de dinero
para construir edificios, iglesias, bibliotecas o parques, no servirá de nada aquí, a menos
que el dador se haya interesado particularmente en su donación, habiéndose así dado a
sí mismo con su dinero. Dar dinero meramente producirá afluencia de dinero en una vida
futura, pero darse a si mismo es más que dinero, es crecimiento anímico. El hombre de
negocios mundanos va por lo tanto a la cuarta región que es una especie de sitio neutral
o límite entre el Purgatorio y el Primer Cielo. El es regularmente bueno para que tenga
que sufrir en el Purgatorio, pero no lo suficiente como para gozar en el Primer Cielo.

Tiene todavía una aspiración intensa por los negocios. Sin ningún interés, salvo deseos
que no pueden ser gratificados allí, su vida es de una monotonía nada envidiable, si bien
no tiene otro sufrimiento.
El materialista que negó a Dios y tiene la idea de que la muerte es una aniquilación, es el
peor de todos. Ve su error, pero estando tan divorciado de las ideas espirituales no puede
muy a menudo creer más que eso es el preludio de la aniquilación. La horrenda
expectativa pesa terriblemente sobre esa gente y no es extraño verlos yendo y viniendo
murmurando ¿cuándo acabará esto? Y lo que es peor de todo, si alguno que sabe trata
de informarlos negarán la existencia del espíritu así como la negaron en su vida terrestre,
llamándolo visionario por creer que hay algo más allá.
La tendencia natural del cuerpo de deseos es endurecer y consolidar todo cuanto se pone
en contacto suyo. El pensamiento materialista acentúa esta tendencia en tal extensión
que muy a menudo produce como resultado, en las vidas sucesivas, esa enfermedad
horrenda, la consunción, que no es más que un endurecimiento de los pulmones. Estos
deben ser blandos y elásticos. Ocurre algunas veces que el cuerpo de deseos aplasta al
cuerpo vital en la próxima vida, así que éste no puede contrarrestar el proceso de
endurecimiento y entonces tenemos la tisis galopante. En algunos casos el materialismo
pone quebradizo al cuerpo de deseos, por decirlo así; entonces no puede realizar
debidamente su apropiado trabajo de endurecimiento del cuerpo denso y produce como
resultado el raquitismo, huesos blandos. Vemos, pues, los peligros que entraña
entretener tendencias materialistas: o endurecimiento de las partes blandas del cuerpo,
como en la consunción, o reblandecimiento de las partes duras, huesosas, como en la
raquitis. Por supuesto, no todos los casos de consunción demuestran que el que la sufre
fue materialista en una vida anterior, pero el ocultismo afirma que ese resultado suele
producirlo el materialismo. Hay otra causa puesta en movimiento en la Edad Media, que
produce esa horrenda enfermedad.

En el transcurso del tiempo todo hombre se prepara para ascender al Segundo Cielo que
está situado en la Región del Pensamiento Concreto. Todas las buenas aspiraciones y
deseos de la vida pasada se imprimen y marcan sobre la mente, que entonces contiene
todo lo que sea de valor permanente. El Ego se retira del cuerpo de deseos, que
entonces queda como cascarón vacío, y envuelto únicamente en la mente, asciende al
Segundo Cielo.

Recordaremos que después de la terminación del panorama, recién después de la
muerte, cuando el Ego se retiró del cuerpo vital, pasó por un periodo de inconsciencia
antes de despertarse en el Mundo del Deseo. Hay también un intervalo entre la retirada
del cuerpo de deseos en el Primer Cielo y el despertar en el segundo. Pero ahora no hay
inconsciencia; todas las facultades están sutilmente alertas, se produce un estado de
hiperconciencia, conforme pasa el espíritu por ese intervalo, al que se llama "El Gran
Silencio".

No importa lo materialista que un hombre haya sido en la Tierra, ese estado de su mente
se ha desvanecido ahora, y el hombre sabe que es inherentemente divino cuando
alcanza ese Gran Silencio que es el portal de su morada celestial. Es como cuando uno
se despierta de una terrible pesadilla y abre los ojos con profundo sentimiento de alivio y
sosiego, encontrando que las ocurrencias del sueño no eran reales.
Así sucede con el Ego, cuando entra en este Gran Silencio despierta de las irrealidades e
ilusiones de su vida terrestre con una sensación de infinito descanso, lleno de un
sentimiento de inmensa seguridad y se siente nuevamente la calma formidable de estar
en los eternos brazos del Gran Espíritu Universal.
Entonces llegan a los oídos del Ego las indescriptibles armonías de la música celestial
que llena esa región incesantemente. No es ninguna figura poética el hablar de la música
celeste, aunque no es cierto que los ángeles o las personas muertas que tuvieron poco o
nada desarrollado el sentido musical durante la vida terrestre lo hayan desenvuelto
súbitamente y tengan pasión por la música o la facultad de expresarla después de morir.

El hecho es que el Mundo del Pensamiento, donde se encuentra Segundo Cielo, es
también el reino del sonido, del tono, así como el Mundo del Deseo es el mundo de la luz
y el Mundo Físico el mundo de la forma. El artista obtiene sus efectos de luz y de color
del Mundo del Deseo, pero el músico debe extraer sus inspiraciones del Mundo del
Pensamiento, mucho más sutil, y en este hecho encontramos la razón de porque la
música es el arte más elevado que poseemos. El pintor saca su inspiración de un mundo
mucho más próximo y a su alcance, y por lo tanto puede fijar su creación de una vez por
todas en el lienzo, donde pueden verla en cualquier momento todos los que tengan ojos.
La música no puede fijarse así; es más evanescente y debe ser recreada cada vez, pues
enseguida se esfuma y pasa al silencio. Pero en cambio tiene mucho mayor poder para
hablarnos que el mejor cuadro, pues viene directamente del Mundo Celeste, fresca y
fragante, trayendo los ecos del hogar del Ego, despertando añoranzas y poniéndonos en
contacto con lo que olvidamos tan a menudo en nuestra existencia material. Por lo tanto,
la música está sobre todas las demás artes y su poder es tan grande que puede dominar
hasta al salvaje y afectarnos en una forma tal que ningún otro arte puede igualar.
Goethe era un iniciado y en su Fausto alude dos veces a este hecho de que en los
dominios celestiales todas las cosas pueden reducirse a sonidos o tonalidades. La
primera escena tiene lugar en el cielo y el Arcángel Rafael dice:

"The Sun intones his ancient song, (*)
'Mid rival chant of brother-spheres.
His prescribes Le speeds along,
In thunderous way throughout the years"
Y nuevamente en la segunda parte:
"Sound unto the spirit-ear (*')
Proclaims the coming day is near.
Rocky gates are creaking, rattling,
Phoebus, wheels are rolling, singing.
What intense sound the light is bringing".

(*) E1 Sol entona su antigua canción, en medio del canto de sus esferas
hermanas y sigue caminando por la vía que se le ha prescrito fragorosamente a
través de los años.

(**) El son que al oido del espíritu llega proclame que el día se aproxima. Las puertas rocosas crujen, y las
ruedas de Febo giran y cantan. ¡Que intensos sonidos trae la luz!
Pitágoras habla de la "música de las esferas" lo que es una realidad en el Segundo Cielo,
y para algunos músicos esta idea no es absurda, pues saben que toda ciudad, todo lago,
todo bosque, tiene su tonalidad particular. El arroyuelo cristalino, el céfiro estival que
mece la fronda del bosque habla el lenguaje del Alma Universal. El verdadero músico oye
su grande y majestuosa voz en el torrente de la montaña y en la tormenta que cabalga
sobre la inmensidad. Ninguna concepción intelectual simplemente de Dios, de la vida o
de las cosas suprafísicas puede abarcar las alturas sublimes sobre las que se cierne el
músico, pues éste sabe.

En el Purgatorio los malos hábitos y actos de la vida producen sufrimientos que se
transmutan en Sentimiento de Rectitud en el Primer Cielo. El bien de la vida pasada se
extrae en el Primer Cielo y cuando el Ego entra en el Segundo Cielo digiere el bien de tal
manera que lo transmuta en Rectitud de Pensamiento, lo que obrará como guía en las
vidas terrestres futuras. De esta manera, en cada nuevo nacimiento, el Ego trae consigo,
como capital, la sabiduría acumulada extraída de las experiencias de todas sus vidas
pasadas, que es su capital o existencia utilizable. Las experiencias de cada nueva vida
son los intereses que, en el Segundo Cielo, se agregan al capital.
El hombre está allí preparándose también para su próxima sumersión en la materia,
calificándose para la nueva batalla contra la ignorancia que tendrá lugar en el próximo día
que asista a la gran escuela de Dios. Si alguna ambición digna ha fracasado en su
realización, verá allí donde reside el defecto, y aprenderá a llevar a cabo sus designios en
el futuro más perfectamente que antes. El músico llevará consigo más grandes melodías
cuando vuelva para alegrar con ellas los corazones de los hombres en su destierro en la
vida terrestre. El pintor traerá nuevas aspiraciones, pues no debe suponerse que el
Segundo Cielo no tenga color por el hecho de que se le llame la región del sonido. Allí
existen el color y la forma a la vez, pero el tono es el rasgo predominante del Mundo del
Pensamiento, el color está más acentuado en el Mundo del Deseo y la forma en el Mundo
Físico, si bien es cierto que los colores y las formas del segundo cielo son mucho más
hermosas que los de cualquier otro mundo.

Hemos hablado de ese proceso asimilativo de lo bueno y de la extracción de la esencia
de las experiencias de la vida pasada como si fuera un proceso negativo, y muchos
estudiantes creen que la existencia en el Segundo Cielo es una experiencia ensoñativa e
ilusoria. Nada más erróneo, porque las verdaderas actividades de la vida en el cielo son
múltiples. El hombre no solamente pasa revista a sus pasadas vidas sino que está
también preparando activamente su futuro.

Estamos acostumbrados a hablar de evolución, pero ¿analizamos siempre qué es lo que
produce la evolución y por qué no se estanca ésta? Si lo hiciéramos comprenderíamos
que hay fuerzas tras todo lo visible que producen la alteración de la flora y de la fauna,
que producen cambios topográficos y del clima, cosa que se efectúa constantemente; y
entonces ocurre generalmente esta pregunta muy natural: ¿qué o quiénes son las fuerzas
o agentes de la evolución?
Por supuesto, sabemos que los hombres de ciencia dan explicaciones mecánicas sobre
ello. Tienen mucho crédito y han realizado muchísimas cosas, si consideramos que la
ciencia está en plena infancia y que sólo posee cinco sentidos y los ingeniosos
instrumentos inventados para ayudarlos. Sus deducciones son maravillosamente ciertas,
pero ésto no quiere decir que no haya causas subyacentes que no puedan, por ahora,
percibiese, pero que proporcionarán una comprensión mucho más clara del asunto que
las simples explicaciones mecánicas. Una ilustración dilucidará ,el punto:
Dos hombres están conversando cuando súbitamente uno golpea al otro. Ahí tenemos un
acontecimiento, un hecho y podemos explicarlo mecánicamente diciendo: "Yo vi a un
hombre contrayendo los músculos de su brazo, extenderlos después y dar un puñetazo al
otro, a quien tiró al suelo". Esta es una versión exacta en lo que afirma, pero el científico
ocultista va más allá y ve un pensamiento de odio que inspiró el puñetazo y que dará una
versión más completa si se dice que la causa del golpe fue un pensamiento, porque los
músculos no fueron más que instrumentos irresponsables de la agresión. Faltando la
fuerza impulsara del pensamiento de odio, la mano hubiera permanecido inerte y el
puñetazo no se habría producido.

De esta manera, la ciencia oculta refiere todas las causas a la Región del Pensamiento
Concreto y nos dice que los Espíritus humanos y suprahumanos las generan allí.
Recordando que los arquetipos creadores de todo lo que vemos en el Mundo Visible
están en el Mundo del Pensamiento, que es el dominio del sonido, estamos preparados
para comprender que las fuerzas arquetípicas están constantemente obrando a través de
esos arquetipos que entonces emiten cierto sonido, o, cuando cierto número de ellos se
agrupan para crear cierta especie de forma vegetal, animal o humana, los diversos
sonidos mézclense en un gran coro. Este tono simple o el coro, según sea el caso, es
pues la nota-clave de la forma que así se crea y, mientras suene, perdurará la forma de
la especie; cuando cese; la simple forma o la especie morirá.

Un conjunto de sonidos no es música, así como una serie de palabras sin ton ni son no
forman una sentencia, pero el sonido rítmico ordenado es el constructor de todo lo que
es, como lo dice San Juan en los primeros versículos de su Evangelio: "Al principio era el
Verbo... y sin él nada se hizo": y también que "el Verbo se hizo carne".
Vemos pues que el sonido es el creador y el sustentador de todas las formas y en el
Segundo Cielo el Ego se hace uno con las fuerzas naturales. Con ellas trabaja sobre los
arquetipos de la tierra y del mar, para producir los cambios que gradualmente alteran la
apariencia y la condición de la Tierra y de esta manera obtiene un nuevo ambiente, hecho
por sí mismo, para recoger nuevas experiencias.

En su trabajo está dirigido por los grandes instructores que pertenecen a las Jerarquías
Creadoras llamadas Ángeles, Arcángeles y por otros nombres, quienes son ministros de
Dios. Instruyen al Ego conscientemente entonces en el arte divino de crear tanto en
cuanto al mundo se refiere como a los objetos que en él se encuentran. Le enseñan a
construir una forma para sí mismo, dándole como auxiliares a los llamados "Espíritus de
la Naturaleza" y de esta manera el hombre hace su aprendizaje para convertirse en
creador cada vez que va al Segundo Cielo. Allí construye el arquetipo de la forma que
después exteriorizará al nacer.

En la Instrucción III hablamos de los cuatro éteres y dijimos que las fuerzas de la
asimilación obran en el éter químico. Los Egos del Mundo Celeste son esas fuerzas de
manera que las mismas personas que llamamos muertos son las que construyen
nuestros cuerpos y nos ayudan a vivir. Podemos notar además que nadie puede tener un
cuerpo denso mejor de lo que sea capaz de construir. Si comete errores en el cielo, los
encontrará aquí cuando tenga que usar un cuerpo defectuoso en la Tierra, y por lo tanto
aprenderá a corregir esos defectos en la próxima vez.


Esto nos hace recordar un aspecto interesante de la Ley de Consecuencia en el caso de
Egos que necesitan un cuerpo de construcción especial, como los músicos, en los que no
solamente la mano, sino también los oídos, tienen que estar especialmente ajustados,
para que los tres canales semicirculares apunten tan exactamente como sea posible a las
tres dimensiones del espacio y que las fibras de Corti tengan que ser anormalmente
delicadas; tal instrumento no puede formarse con materiales groseros y por lo tanto el
Ego debe nacer en una familia en la que otros hayan trabajado siguiendo líneas
análogas, lo que no siempre se encuentra.

Suponiendo entonces que se ofrece una ocasión semejante 100 años antes del tiempo en
que tal Ego debiera renacer normalmente y que los Ángeles del Destino que tienen a su
cargo la administración de la "y de Consecuencia ven que otra oportunidad no se ofrecerá
por lo menos en 300 años, se hace que el Ego renazca 100 años antes y esta pérdida de
vida celestial se recobra en otra oportunidad. Vemos pues que los vivos y los llamados
muertos están accionando y reaccionando constantemente los unos sobre los otros
mientras prosiguen el sendero de la evolución.

Habiendo llegado pues al Segundo Cielo, el Ego se separa por último de la mente que
era su único ropaje allí y se liberta completamente penetrando entonces en el Tercer
Cielo que es el punto más elevado alcanzable por el hombre en su estado actual de
desarrollo. Allí lo seguiremos en la próxima instrucción.

***

del libro "Cristianismo Rosacruz", de Max Heindel

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