jueves, 25 de febrero de 2010

VISIÓN Y PERCEPCIÓN ESPIRITUAL



INSTRUCCIÓN  XI

VISIÓN Y PERCEPCIÓN ESPIRITUAL

Cuando hablamos de la visión espiritual no estamos hablando simbólicamente, o de un algo vago, como un éxtasis o cosa semejante, sino de una facultad definida tan real como la vista física y tan necesaria para percibir los mundos espirituales y para percibir en verdad las condiciones suprafísicas como la vista física es indispensable para obtener una percepción inteligente de las cosas físicas.

La visión espiritual de que hablamos no debe ser confundida con la clarividencia que se desarrolla en los círculos espiritistas. Esta última depende de un estado negativo de la mente en el que los mundos internos se reflejan, así como un paisaje se refleja en un espejo. Ese método puede dar visión, pero la percepción sobre la cosa vista no existe en el clarividente negativo, así como tampoco existe en el espejo, pues se encontraría en situación análoga a la de un hombre atado a un caballo, sin riendas ni freno, que la de acá para allá, a voluntad del animal. Esa facultad es una maldición. El clarividente debidamente desarrollado no está ligado, puede ver o no, como quiera, tiene las riendas de su caballo: él es dueño de su facultad y ésta su esclava.
Ciertas fases negativas de clarividencia también se desarrollan tomando drogas, mirando en cristales, etc. En todos esos casos la facultad es un peligro y un perjuicio, pues no está dominada por el Espíritu. las drogas tienen un efecto horriblemente destructor sobre los vehículos humanos. Pero el más peligroso de todos los ejercicios es el emplear prácticas respiratorias sin discreción. Muchos hombres se encuentran hoy en los manicomios o han muerto debido a haber puesto en práctica ejercicios respiratorios de desarrollo en clases dirigidas por personas tan ignorantes como ellos mismos. Los ejercicios respiratorios, cuando son necesarios, jamás se dan en clases, porque cada discípulo está diferentemente constituído que cada uno de los demás, y por consiguiente necesita ejercicios individuales, y ejercicios mentales diferentes también para acompañar a aquéllos. únicamente mediante instrucciones individuales dadas por un instructor
competente se puede desarrollar la vista y la percepción espiritual con seguridad. Estas advertencias se aplican únicamente a los ejercicios respiratorios como medios de desarrollo oculto y no a los ejercicios de cultura física, que son excelentes cuando se practican con moderación. Entonces surge la pregunta: ¿cómo se puede encontrar un verdadero instructor y cómo puede distinguírsele de un charlatán? Esta es una cuestión importantísima, porque cuando el aspirante ha encontrado tal maestro, está ya en
seguridad y se le resguardará contra la gran mayoría de los peligros que acechan a los que, por ignorancia o por egoísmo, buscan su propio camino persiguiendo poderes espirituales sin desarrollar su fibra moral.

Es una verdad axiomática que a los hombres se les conoce "por sus frutos" y como que el maestro esotérico exige a su discípulo desinterés de motivos, es bien claro que el instructor debe poseer ese atributo en grado mayor aún. Así pues si un hombre dice que es un instructor y ofrece sus conocimientos a tanto la lección, muestra con eso que está muy por debajo del desinterés que pida a sus discípulos. Decir que necesita dinero para vivir o dar excusas semejantes para cobrar por sus enseñanzas son todos sofismas.

Las leyes cósmicas cuidan de todos aquéllos que trabajan con ellas, y cualquier enseñanza que se ofrezca sobre una base comercial no es conocimiento superior, pues éste no se vende por la menor consideración material, pues en todos los casos llega al que lo recibe como un derecho, como resultado del mérito, y aunque el verdadero instructor no deseara instruir a determinada persona, se vería obligado por la Ley de Consecuencia a darle las instrucciones cuando fuera necesario. Sin embargo tal actitud sería inconcebible, porque los Hermanos Mayores reciben una gran alegría al ver a uno que empieza a caminar por el sendero que conduce a la vida eterna. Pero por otro lado, por deseosos que estén, no pueden revelar sus secretos a nadie antes de que haya probado su firmeza y su desinterés, pues sólo así podrá convertirse en seguro custodio de inmensos poderes para el bien o para el mal. Si permitimos que nuestras pasiones corran desenfrenadas, si la avaricia o la vanidad son los resortes de nuestras acciones obstaculizamos en vez de ayudar el progreso de los demás, y hasta que hayamos aprendido a usar rectamente los poderes que tenemos, no estaríamos en condiciones de hacer el trabajo mayor que se exige a los que han sido ayudados por los Hermanos Mayores en el desarrollo de su visión espiritual y para conseguir la percepción espiritual, que es lo que da valor a aquella
facultad como factor de la evolución.

Por lo tanto, el "Sendero de la Preparación" precede al "Camino de la Iniciación".

La persistencia, la devoción, la observación y el discernimiento son medios de realización, como que esas cualidades sensibilizan al cuerpo vital. Mediante la persistencia y la devoción los éteres químico y vital se capacitan para cuidar de las funciones vitales del cuerpo durante el sueño. Y se produce una desconexión entre estos dos éteres y los dos superiores: el luminoso y el reflector. Cuando los dos últimos se han espiritualizado suficientemente mediante la observación y el discernimiento, una simple fórmula suministrada por el Instructor permite al discípulo llevarse esos éteres junto con sus vehículos superiores a voluntad. De esta suerte se encuentra entonces equipado con un vehículo de percepción y memoria. Cualquier conocimiento que posea del mundo material puede utilizarlo entonces en los dominios espirituales o puede retrotraer al cerebro físico la memoria de las experiencias obtenidas fuera de su cuerpo denso. El cuerpo etérico es necesario para funcionar fuera del cuerpo denso con plena conciencia del Mundo Físico y del Mundo del Deseo a la vez, porque el cuerpo de deseos no está organizado todavía, y
si el cuerpo vital no abandonara sus impresiones en el cuerpo de deseos, al morir no podríamos tener conciencia en el Mundo del Deseo, durante la Existencia post-mortem.

Los ejercicios respiratorios no producen esa desconexión, sino que tienden a desconectar el cuerpo vital del denso. Y de esta manera, en algunos casos, las conexiones entre los centros de los sentidos etéricos y las células cerebrales se rompen y deforman dando por resultado la locura. En otros casos la desconexión se verifica entre los éteres vital y químico, y como el éter de vida es el material cimentador de la asimilación, y el conductor especial para la especialización de la energía solar, esa ruptura produce la consunción.

Es sólo mediante los ejercicios apropiados que se verifica la desconexión requerida.
Cuando la pureza de vida ha llevado la fuerza sexual generada por el éter de vida y aun no usada, al corazón esa fuerza sirve para mantener la limitada circulación sanguínea necesaria durante el sueño. De esta manera las funciones físicas y el desarrollo espiritual corren parejos siguiendo líneas armoniosas.

Ahí tenemos pues la razón del voto de celibato que hacen los que se dedican completamente a la vida superior. No es necesario que el principiante se convierta en un asceta; la castidad absoluta es sólo para los pocos. Actualmente, la unión sexual es el método de procreación. No hay otra forma de suministrar cuerpos a los Egos que quieren renacer, y es un deber de todo el que es sano mental, moral y físicamente, el facilitar un vehículo y un ambiente apropiado a los muchos espíritus que quieren renacer, según sus medios y oportunidades lo permitan. Deberíamos realizar el acto de la procreación como un sacramento; no para gratificar los sentidos, sino con el espíritu de oración. la fuerza sexual se requiere muy pocas veces en la vida de cualquier persona para la generación; el resto es legítimamente aprovechada para el propio perfeccionamiento.
El discernimiento es la facultad que nos permite distinguir entre lo esencial y lo sin importancia, separando la realidad de la ilusión y lo duradero de lo efímero. En la vida corriente solemos pensar que el cuerpo es nosotros mismos. El discernimiento nos enseña que somos espíritus y que nuestros cuerpos no son más que prisiones temporales; instrumentos a nuestra disposición. El carpintero emplea martillos y serruchos, que son herramientas utilísimas, pero nunca se le ocurre creer que él sea una herramienta. Tampoco debemos nosotros identificarnos con el cuerpo, sino aprender a discernir, considerándolo como un servidor valioso, siempre que obedezca fielmente a nuestras órdenes. Cuando le consideremos así veremos que podremos hacer fácilmente muchas cosas que antes nos eran imposibles. El discernimiento genera el alma intelectual y da al hombre el primer impulso hacia la vida superior.

La observación es el empleo de los sentidos como medio de obtener informaciones respecto a los fenómenos que ocurren en torno nuestro. La observación y la acción generan el alma consciente. Es de la mayor importancia para nuestro desarrollo el que observemos todo cuanto hay en torno nuestro correctamente, pues de otra manera las imágenes de nuestra memoria consciente no coincidirían con los recuerdos automáticos subconscientes. El ritmo y la armonía del cuerpo denso se perturban proporcionalmente a las inexactitudes de nuestras observaciones durante el día. Nuestras actividades durante el sueño restauran parcialmente la armonía; pero la lucha de vibraciones día tras día y año tras año es una de las causas que gradualmente destruyen y endurecen nuestro organismo hasta hacerlo inapropiado para su empleo, por el espíritu, el cual tiene que abandonarlo y buscar nuevas oportunidades de crecimiento en un cuerpo nuevo y mejor.

En proporción directa a la exactitud con que aprendamos a observar obtendremos salud y longevidad, también necesitaremos menos reposo y menos sueño. Esto último es un punto importantísimo, como se verá.

La devoción por elevados ideales subyuga los instintos animales y genera y desarrolla el alma emocional. El cultivo de la devoción es esencial. Para algunas personas esta es la línea de menor resistencia, así son aptos para convertirse en místicos soñadores.

Las energías del cuerpo de deseos se expresan entonces en las formas de entusiasmo y éxtasis religiosos. Hay otros que desarrollan anormalmente la facultad del discernimiento, lo que los conduce a lo largo de líneas fríamente intelectuales o a la especulación metafísica. En ambos casos hay desequilibrio: es peligroso. El místico soñador, por estar dominado por la emoción, puede ser juguete de toda suerte de ilusiones. Al ocultista intelectual nunca podrá pasarle eso, pero muchos terminan en la magia negra si persiguen el sendero del conocimiento por el conocimiento y no para poder servir.

El único medio seguro es desarrollar a la vez la cabeza y el corazón.
El ocultista se desarrolla a lo largo de líneas intelectuales, busca la verdad por la observación y el discernimiento. Observa y razona todo lo que ve. De esta manera obtiene el conocimiento, San Pablo, empero, dice: "el conocimiento hincha pero el amor construye", y antes de que el conocimiento pueda ser utilizable en el desarrollo espiritual hay que aprender a sentirlo, pues en caso contrario no se puede vivirlo. Cuando haya hecho ésto es místico y ocultista a la vez.

El místico desarrolla particularmente la devoción. Siente la verdad sin necesidad de razonar. Sabe, pero no puede dar razones sobre su fe ni dar explicaciones que puedan ayudar a los demás. Es, pues, necesario que desarrolle el lado intelectual de su naturaleza a fin de que pueda prestar la mayor utilidad posible en el mejoramiento y perfeccionamiento de la humanidad. Entonces el intelecto obra como regulador de las emociones y la devoción guía con seguridad al intelecto. Si vamos por una línea u otra exclusivamente, tendremos que tomar la otra en el futuro para poder así desarrollarnos armónicamente. Es mejor, por lo tanto, tratar de desarrollar ahora la facultad que nos falte. En esa forma haremos progresos rapidísimos hacia la meta final con perfecta seguridad.

La claridad y nitidez de una fotografía dependen de como hayan sido enfocados los lentes por el fotógrafo. Una vez puesta ya quedará enfocada. Si la máquina tuviera vida y voluntad propias, si pudiera cambiar su dirección y su foco, las imágenes saldrían borrosas. La mente se encuentra en ese caso, mariposea sin objeto literalmente, como si estuviera atacada del baile de San Vito, Y resiste toda imposición terriblemente.

Pero puede y debe ser dominada y la persistencia es la clave para ello. En proporción directa
al apaciguamiento de la mente puede reflejarse el Espíritu en el triple cuerpo según el mismo principio que hace que el Sol se refleje bien en un mar sereno, pero si éste estuviera agitado por las olas turbulentas, los rayos del Sol no podrían reflejarse de verdad.

El cuerpo vital es como un espejo, o más bien, como una película o film de un cinematógrafo; refleja igualmente el mundo sin estar de acuerdo con nuestra facultad de observación y las ideas que brotan del espíritu interno de acuerdo con la claridad y el ejercitamiento de la mente. La devoción y el discernimiento o en otras palabras, la emoción y el entendimiento, deciden nuestra actitud sobre esas imágenes y el equilibrio entre ambos conduce al desarrollo completo. Cuando han llegado a cierto punto de desarrollo inevitablemente producen un proceso de purificación. El hombre comprende que para alcanzar la meta debe dejar a u lado todo cuanto obstaculice la rueda del progreso. A todo buen mecánico le agradan las buenas herramientas y trata de conservarlas en perfecto estado, pues sabe de cuanta utilidad le son en sus trabajos.
Nuestros cuerpos son las herramientas del espíritu y en proporción a lo obstaculizadas que se encuentren impedirán también su manifestación. El discernimiento nos enseña qué es lo que obstaculiza y la devoción a la vida superior nos ayuda a eliminar los hábitos o rasgos de carácter no deseables, sobreponiéndonos al deseo.
La carne, que se obtiene a costa de la vida y sufrimientos de otros seres, la que está impregnada por sus deseos y pasiones, además de encontrarse en estado de disgregamiento, no es un alimento puro; ningún verdadero aspirante a los poderes superiores debería elegir semejante alimento para su cuerpo. Debe estudiar lo necesario para satisfacer las necesidades de su cuerpo con alimentos puros. Comprenderá la importancia de mantener su cerebro despejado para que su conciencia de vigilia esté siempre del todo abierta a la influencia espiritual, y dejará de usar el tabaco y el alcohol que estimulan al cerebro y lo adormecen. La "moderación" es un equívoco respecto al empleo del alcohol. Todo empleo del alcohol es excesivo y desastroso para la conquista de lo espiritual.
La ira, la pérdida del propio dominio es también perjudicial para el desarrollo interno, al par que disipa la energía en enorme escala, energía que podría ser empleada provechosamente, y que en vez envenena al cuerpo, lo destruye y obstaculiza enormemente al desarrollo espiritual.
Los pensamientos de crítica igualmente nos perjudican y el aspirante debe abstenerse de ellos todo cuanto le sea posible. El discernimiento nos enseña impersonalmente lo que es bueno y lo que es malo, pero no nos produce el menor sentimiento sobre ello, y esto es un punto muy importante. El examen de un hecho, de una idea o de un objeto, decidiendo respecto a su valor es necesario y no debe suprimirse, pero los pensamientos hirientes deben evitarse pues determinan pensamientos-forma que cuando salen al exterior obstruyen e impiden el flujo de los buenos pensamientos que radian constantemente de los Hermanos Mayores y que son atraídos por todos los hombres buenos.
En el sendero de la preparación se dan al aspirante dos ejercicios específicos.

Ambos conducen al desarrollo de la visión y de la percepción espirituales. El uno lleva por una
vía directa y agradará más al ocultista intelectual, pero es de gran valor para el místico, porque le desarrollará la cualidad que más le falta la "razón". Ese ejercicio se llama concentración y produce "poder mental". El otro produce un resultado similar de una manera armoniosa. Agradará más al místico, pero es indispensable al ocultista intelectual, porque le dará el sentimiento de la verdad que está más allá de su razón. Ese ejercicio denominase retrospección y desarrolla el "poder de devoción". Y ambos son necesarios para asegurarse un desenvolvimiento armónico y completo.

La filosofía de la adquisición de la visión y percepción espiritual es obligar al cuerpo de deseos a realizar el mismo trabajo dentro del cuerpo denso, mientras éste está completamente despierto, positivo y consciente, como cuando aquél está fuera durante el sueño o en el estado post-mortem.

Hay ciertas corrientes en el cuerpo de deseos de todos. Son fuertes, bien definidas y forman siete grandes vórtices en los clarividentes, pero son débiles, discontínuas y sin vórtices en el hombre ordinario que no puede "ver". El desarrollo de esas corrientes y de los vórtices conduce a la visión espiritual. Durante el día, mientras estamos embarcados en nuestros asuntos materiales esas corrientes permanecen adormecidas; pero tan pronto como el hombre sale en el cuerpo de deseos durante el sueño y comienza el trabajo de restauración en la forma descrita en la Instrucción IV, esas corrientes reviven, se forman los vórtices y fulguran, por que el cuerpo de deseos está en su elemento nativo, libre del obstaculizador del cuerpo denso, material.
El tiempo que necesita el cuerpo de deseos para restaurar y restablecer, el ritmo de los cuerpos vital y denso depende de la manera en que hayamos empleado el cuerpo denso durante el día. Si lo hemos hecho agitarse, las inarmonías se producirán en mayor cantidad y el cuerpo de deseos necesitará emplear la mayor parte de la noche para restaurar la armonía y el ritmo. De este modo está el hombre ligado a su cuerpo día y noche, Pero cuando aprende a descansar en la acción, domina sus energías durante el día, y cesa de malgastarla en palabras o actos innecesarios; comienza a dominar su genio, a impedir las inarmonía en sus observaciones, y entonces el cuerpo de deseos no necesitará trabajar durante toda la noche para restaurar al cuerpo denso. Parte de la noche podrá entonces emplearse para trabajar fuera. Si los centros de los sentidos del cuerpo de deseos están suficientemente desarrollados, como suelen estarlo en la
mayoría de los hombres inteligentes, el hombre puede estirar el cable y viajar en el Mundo del Deseo. Entonces ve y oye allí cosas que generalmente no recordará hasta que se haya efectuado la desconexión entre las partes superior e inferior del cuerpo vital, según ya se explicó.

Vemos, pues, la gran importancia de la observación correcta, de la devoción a elevados ideales, de la alimentación pura, etc. Todo ello tiende a armonizar las vibraciones internas y externas. El tiempo necesario para la restauración se acortará en proporción directa a la realización de esas cualidades, y por lo tanto tendremos más tiempo libre para trabajar en el Mundo del Deseo.

EL EJERCICIO VESPERTINO

El ejercicio vespertino, la retrospección es de mayor eficacia que cualquier otro método para que el aspirante avance en el sendero de la realización. Tiene tan gran efecto que le permite a uno aprender ahora, no ya las lecciones de esta vida, sino también lecciones ordinariamente reservadas para las vidas futuras.

Después de acostarse por la noche, se relaja el cuerpo y el aspirante comienza a examinar los sucesos del día en orden invertido, empezando por los sucesos de la noche, siguiendo con los de la tarde, del mediodía y de la mañana. Debe tratar de imaginarse cada escena con la mayor fidelidad posible, tratar de reproducir ante su ojo mental todo cuanto tuvo lugar en cada escena, con el objeto de juzgar sus actos y comprobar si sus palabras significaban lo que él quería o si dieron impresiones falsas, si exageró o se reprimió al relatar experiencias a los otros. Debe examinar su actitud moral en relación con cada escena. En las comidas: ¿comió para vivir o vivió para comer? ¿o lo hizo para gratificar su paladar? Debe juzgarse a sí mismo criticándose si así lo merece y alabándose si lo hecho fuera digno de elogio.

Los probacionistas encuentran a veces difícil permanecer despiertos hasta que hayan acabado el ejercicio. En tales casos puede permitirse el que se sienten en el lecho, hasta que les sea posible ,seguir el método ordinario.

El valor de la retrospección es enorme, inmenso, más allá de todo lo imaginable. En primer lugar, nosotros realizamos el trabajo de restauración y armonización conscientemente y en menos tiempo de lo que el cuerpo de deseos precisaría para hacerlo durante el sueño, quedando así una mayor porción de la noche aprovechable para trabajar fuera. En segundo lugar se vive en el Purgatorio y el Primer Cielo cada noche disolviendo en el Espíritu el sentimiento de rectitud, como esencia de las experiencias del día. De esta manera se elude al Purgatorio después de la muerte y también se ahorra el tiempo que se gasta en el Primer Cielo, y por último (pero no menos importante) habiendo extraído día por día la esencia de sus experiencias que producen el crecimiento anímico, y habiendo disuelto aquella esencia en el Espíritu, está viviendo en una actitud mental y desarrollándose a lo largo de líneas que estaban reservadas para vidas futuras. Realizando fielmente ese ejercicio expulsamos diariamente los sucesos desagradables de nuestra memoria subconsciente así que nuestros pecados quedan borrados y nuestras auras comienzan a brillar con el oro espiritual extraído mediante la retrospección de las experiencias de cada día, y en esa forma atraemos sobre nosotros la atención Maestro.

"Los puros verán a Dios" dijo Cristo, y el instructor abrirá prontamente nuestros ojos cuando estemos preparados para entrar en el "Templo del Saber", el Mundo del Deseo, donde obtendremos nuestras primeras experiencias de vida consciente sin el cuerpo denso.

EL EJERCICIO MATINAL

La concentración, el segundo ejercicio, se realiza por la mañana apenas se despierta el aspirante. No hay necesidad de levantarse ni de ejecutar ningún otro acto innecesario. Si el cuerpo se siente confortable, debe inmediatamente laxarlo y comenzarse a concentrar.
Esto es muy importante porque como el Espíritu acaba recien de venir del Mundo del Deseo en el momento de despertarse, entonces puede obtenerse contacto consciente con ese, mundo con mucha mayor facilidad que en cualquier otro momento del día.

Si el cuerpo no está confortable el aspirante debe levantarse para librarse de lo que le incomode en su ejercicio, pero con esa demora se pierde buena parte su eficacia.
En la Instrucción IV dijimos que durante el sueño las corrientes del cuerpo de deseos fluyen y sus vórtices se mueven con enorme rapidez. Pero tan pronto como entra en el cuerpo denso sus corrientes y vórtices casi se paran y detienen por la materia densa y por las corrientes nerviosas del cuerpo vital que traen y llevan mensajes de y hacia el cerebro. El objeto de este ejercicio es calmar al cuerpo denso hasta el mismo grado de inercia en insensibilidad que se adquiere durante el sueño, pero manteniendo el espíritu dentro perfectamente despierto, alerta y consciente. De esta manera nos ponemos en condiciones tales que los órganos de los sentidos del cuerpo de deseos puedan comenzar a girar dentro cuerpo denso.
Concentración es una palabra enigmática para los muchos y sólo significa algo para los pocos, así que trataremos de dilucidar su significado. El diccionario da varias definiciones aplicables a nuestra idea. Una dice: "fluir hacia un centro", química, dice: "reducir algo a su extrema pureza y fuerza sacando todas las impurezas". Aplicando a nuestro problema una de las mencionadas definiciones, veremos que si dirigimos nuestros pensamientos hacia un centro, un punto, aumentamos su poder, así como el poder de los rayos solares se aumentan cuando se enfocan en un punto por medio de un vidrio de aumento.
Eliminando de nuestra mente, en ese entonces, todos los demás asuntos , todo nuestro poder mental es aprovechable para la realización del objeto o para la resolución del problema sobre el que estemos concentrados. Y llegaremos a absorbemos tanto en nuestro asunto que si se disparara un cañón sobre nuestras cabezas no lo oiríamos. Hay personas que pueden quedarse tan absortas con un libro que no tienen conciencia de nada más y el aspirante a la visión espiritual debe adquirir la facultad de absorberse en la idea sobre la que está concentrado, de manera que pueda impedir la entrada del mundo de los sentidos en su conciencia y prestar toda su atención al mundo espiritual. Cuando aprende a hacerlo así, verá el lado espiritual de un objeto o idea iluminado por la luz espiritual y de esta manera obtendrá el conocimiento de la naturaleza íntima de las cosas, conocimiento con el que no ha soñado siquiera el hombre de mundo.

Cuando ha llegado a ese punto de abstracción, los centros de los sentidos del cuerpo de deseos comienzan a girar lentamente dentro del cuerpo denso, y poco a poco se irán haciendo sitio por sí mismos. Esto se irá haciendo con el tiempo más y más definido y se necesitarán cada vez menos esfuerzos para producir tal estado. El asunto de la concentración puede ser un dulce y elevado ideal pero preferiblemente debiera ser de naturaleza tal que saque al aspirante de las cosas ordinarias y lo lleve más allá del tiempo y del espacio; no hay quizás mejor fórmula que los primeros cinco versículos del Evangelio de San Juan. Tomándolos como base, sentencia por sentencia, una mañana tras otra, a su debido tiempo darán al aspirante una percepción admirable del principio de nuestro universo y del mérito de la creación; una percepción que está más allá de cuanto podamos aprender en los libros.

Después de algún tiempo, el aspirante ha aprendido a mantener ante sí sin vacilaciones, durante aproximadamente cinco minutos, la idea sobre la cual está concentrado, puede tratar de arrojarla de improviso fuera de la mente y dejar ésta en blanco. No se piense en
nada, espérese simplemente a ver si entra algo en el vacío. Cuando el aspirante ha llegado ese punto, puede querer que tal o cual cosa se presente ante él. Y ésta vendrá y entonces él podrá investigarla y examinarla.

El punto esencial, sin embargo, es que siguiendo las mencionadas instrucciones el aspirante se va purificando a sí mismo y su aura comienza a brillar, lo que infaliblemente atraerá hacia la atención del Maestro, quien prestará la ayuda necesaria para dar el próximo paso de desarrollo cuando llegue el momento. Aun cuando pasen meses o años sin producir ningún resultado visible, estemos seguros de que nos hemos esforzado en vano, y de que los Grandes Instructores están viendo y apreciando nuestros esfuerzos.
Están tan deseosos de ayudarnos como nosotros de trabajar. Pero pueden ver que hay ciertas razones que impidan que nosotros emprendamos ese trabajo por la humanidad en esta vida o en ese entonces. Pero tan pronto como las condiciones obstaculizantes pasen seremos admitidos en la luz desde la cual podremos ver por nosotros mismos.

Una antigua leyenda dice: "el que busca tesoros debe hacerlo en la calma de la noche y en perfecto silencio; hablar una palabra antes de haber encontrado el tesoro, lo hará desaparecer". Esta es una parábola mística que tiene referencia a la adquisición de iluminación espiritual. Si charlamos o contamos a otros las experiencias de nuestros momentos de concentración, las perdemos, pues no pueden soportar expresiones verbales y se disolverán en la nada, hasta que por medio de la meditación hayamos
extraído de ellas un conocimiento completo sobre las leyes cósmicas subyacentes.
Entonces la experiencia en sí misma no se tendrá en cuenta, porque se verá que no era más que la cáscara que ocultaba la nuez. La ley es de valor universal, y esto se hace evidente enseguida, porque explica los hechos de la vida y nos enseña a aprovechamos de determinadas condiciones así como evitar otras, la ley puede comunicarse libremente de acuerdo con la discreción de su descubridor para beneficio de la humanidad.

La experiencia que revelaba la ley aparecerá entonces en su verdadera luz como una cosa pasajera que no merece tenerse en cuenta. Por lo tanto el aspirante debe mirar todo cuanto le ocurre durante la concentración como sagrado y debe guardarlo estrictamente
para sí mismo.

Finalmente guardémonos de mirar esos ejercicios como tarea fastidiosa, y estimemoslos en su verdadero valor, pues son nuestros privilegios más elevados. Únicamente cuando se consideran así podemos hacerles justicia y recoger todo el beneficio que ellos pueden darnos.


En la Fraternidad Rosacruz, los Hermanos Mayores, distinguen tres clases.
Primera, los Estudiantes, o sean aquellos que simplemente están estudiando su filosofía.

Hay muchas personas, de varias denominaciones, que entran en instituciones educativas, tales como las de Harvard o Yale, y estudian allí mitología, psicología o religión comparada sin los prejuicios inherentes a su afiliación religiosa. Los estudiantes pueden inscribirse en la Fraternidad Rosacruz bajo la misma base. Cualquiera puede ser aceptado siempre que no sea hipnotizador, o medium, quiromántico o astrólogo profesional.
Segunda , los Probacionistas, quienes son estudiantes que aspiran al conocimiento directo preparándose para el servicio. A estos últimos el secretario general les suministrará una fórmula en la que, el aspirante promete ante sí mismo el realizar fielmente los dos ejercicios y llevar una nota diaria de su realización, enviándola mensualmente a la Sede Central.

El término de prueba es por lo menos de cinco años y tiene por objeto comprobar la aptitud y persistencia del aspirante y darle una oportunidad para purificarse a sí mismo antes de poner en práctica los métodos más directos de ejercitamiento correspondientes al discipulado. Ese informe mensual tiene también por objeto ayudar al aspirante en la realización de sus ejercicios. Es muy humano el tratar de hacer las cosas bien cuando se sabe que hay que mostrarlas, y el aspirante tratará entonces de hacer sus ejercicios lo mejor posible, sabiendo que su trabajo será inspeccionado.

Cuando el estudiante de las enseñanzas Rosacruces, por la menos durante dos años se ha compenetrado de las verdades contenidas en ellas, de manera que está en condiciones de cortar su conexión con las demás órdenes religiosas u ocultistas --excepto las iglesias cristianas o las órdenes fraternales- puede asumir la obligación que lo admite en el grado de Probacionista.

No queremos insinuar, en manera alguna, por la cláusula antedicha que las demás escuelas de ocultisrno no sirvan -lejos de ello--, muchos caminos conducen a Roma, pero llegaremos a ella con menos esfuerzo si seguimos un sólo camino que si zigzaguearnos de un sendero a otro. Nuestro tiempo y energía están limitados en primer término, y lo están aún más por los deberes sociales o de familia, que no podemos descuidar para entregarnos a nuestro propio desarrollo. Con objeto de conservar esa pequeña energía que podemos emplear legítimamente para nosotros mismos, y a fin de no malgastar los pocos momentos, los Guías insisten en que hay que renunciar a las demás órdenes.
El mundo es un agregado de oportunidades, pero para que podamos aprovechar algunas de ellas es necesario que seamos capaces en determinada línea de esfuerzos. El desarrollo de nuestros poderes espirituales nos permitirá ayudar o perjudicar a nuestros hermanos más débiles, y sólo se justifica cuando la eficiencia en el servicio de la humanidad es su objeto.

El método de realización Rosacruz difiere de todos los demás sistemas en un punto especial: conduce, desde el mismo principio, a emancipar al discípulo de toda dependencia de los demás, a hacerlo confiado en sí mismo en el grado más elevado, para que pueda mantenerse solo bajo cualquier circunstancia y en todas las condiciones.

Únicamente uno que se encuentre tan bien fortalecido puede auxiliar al débil.
Cuando cierto número de personas se reúnen en un círculo para desarrollarse según líneas negativas, se obtienen resultados generalmente en poco tiempo pues es mucho más fácil dejarse llevar que luchar contra la corriente. El médium no es dueño de sus acciones, sino esclavo del espíritu que lo domina. De ahí que esas reuniones deban ser rehuidas por los Probacionistas.

Los Hermanos Mayores no aconsejan siquiera ni las reuniones en las que se mantiene una actitud mental positiva porque entonces los poderes latentes de todos los asistentes se suman y a veces uno de ellos puede obtener visiones de los mundos internos debido en parte a las facultades de los demás. El calor de un carbón colocado en el centro del fuego es sostenido y aumentado por el de los carbones que lo rodean, y la clarividencia producida en un círculo, por positiva que sea, es un invernáculo demasiado dependiente de los demás.

Por lo tanto, cada Probacionista de la Fraternidad Rosacruz ,debe llevar a cabo sus ejercicios en la reclusión privada de su habitación. Quizás se obtengan con este método resultados más lentos, pero cuando aparezcan se manifestarán como poderes cultivados por sí mismo, que podrán emplearse independientemente de los demás. - Por otra parte, los métodos Rosacruces forman el carácter al mismo tiempo que desarrollan las facultades espirituales, y de esta manera salvaguardan al discípulo contra la tentación de prostituir sus poderes divinos empleándolos para adquisiciones materiales.
Lo antedicho, no quiere decir que el candidato deba dedicar todo su tiempo a esfuerzos espirituales. Si no puede más, bastarán cinco minutos por la mañana y quince por la
noche. En verdad, dedicar al desarrollo de facultades espirituales un tiempo que debe ser empleado en los asuntos materiales legítimos sería decididamente un error. Debemos cumplir todos nuestros deberes en el mundo material antes de aspirar a servir en los
dominios espirituales. Cualquiera que no cumpla con sus deberes terrestres no puede esperar el cumplir sus deberes espirituales.

Cuando se han enviado sesenta informes consecutivos, el candidato puede solicitar instrucciones individuales, las que se le darán siempre que sea posible.
Tercera: los Discípulos, que habiendo completado el término de prueba quedan aceptados por los Hermanos Mayores y reciben instrucciones individuales.

La enseñanza es gratuita.

Durante los últimos pocos años, desde que comenzamos por vez primera a diseminar las enseñanzas Rosacruces, se han desparramado con rapidez por todo el mundo civilizado.
Han sido estudiadas con avidez desde el Cabo de Buena Esperanza hasta el Círculo Ártico y han encontrado eco en los corazones de toda clase de personas. Entre los mineros de la nevada de Alaska y en las casas gubernamentales donde los vientos tropicales azotan o acarician al León Británico, en las ciudades de la autocracia turca y en la democracia americana; en las instituciones de gobierno o en las clases más humildes, hay adherentes que se mantienen en estrecho contacto y viva correspondencia con nuestro movimiento, que trabajan en la propagación de las profundas verdades concernientes a la Vida y al Ser que los están ayudando.


del libro "Cristianismo Rosacruz", de Max Heindel

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